El Río Erges es afluente del Tajo, constituyendo la frontera con España desde Vale Feitoso hasta desaguar en este río mayor, cerca del Rosmaninhal (concelho de Idanha-a-Nova). Los paisajes que atraviesa son avasalladoras, perdiéndose la noción de escalas: las proporciones se pierden en el límite del alcance de nuestra mirada. La riqueza botánica alcanza su apogeo en Abril, donde muchas especies autóctonas hacen explotar de color las vertientes suaves del valle del Erges. Aquí buscan refugio, temporalmente o de un modo permanente, más de un centenar de especies de aves de que se destacan, por su porte, las rapiñas y la cigüeña-negra (Ciconia nigra). Es por esta diversidad biológica que gran parte del Erges, desde su Foz hasta Salvaterra del Extremo, se integra en el Parque Natural del Tajo Internacional. Río típicamente mediterráneo, se transforma en un desierto de piedras rodado en el estio o muestra toda la energía de un río aún salvaje, después de grandes chubascos. Toda esa capacidad erosiva llevó a la producción de tres gargantas en una corta distancia. Para usufructo de los geomonumentos existentes al largo de este río se sugiere una visita a las Termas de Monfortinho y la realización de los recorridos pedestres PR1 – Ruta de los Buitres (Salvaterra do Extremo) e PR4 – Ruta de las Minas (Segura).